viernes, 9 de marzo de 2012

Magos y brujos gobiernan el mundo

El poder es omnipresente, la magia es empleable por todas y todos.
Los políticos y "amos del mundo", los que denominamos "capitalistas", dueños de grandes multinacionales, todos ellos son magos o brujos. Aunque a veces puedan emplear la palabra de Dios en sus discursos (sus conjuros y encantamientos), esto forma parte de la magia que emplean, y ellos mismos no creen en lo que dicen más allá del instante en que lo formulan, cuando se esfuerzan en mostrarse seguros, convencidos y convincentes. ¡Son sólo jugadores jugando a su juego!
Si usted tiene una mínima visión, siendo tuerto y aún creyéndose buen observador, habrá comprovado con qué descaro mienten, como se ríen de la gente incluso ante las cámaras, ¡piensan que tienen el juego ganado! En efecto, estos brujos o magos, no dejan de sorprenderse de cuan efectiva puede resultar su magia, así que se divierten aún más haciendo el juego más y más evidente cada vez, éste se muestra más claramente a medida que su magia se vuelve más poderosa. Sueltan o acortan la cadena según les convenga, ¡y se lo pasan pipa! La masa, desconocedora de los poderes mágicos que están siendo utilizados para anular su voluntad, su alegría, su espontaneidad, y en definitiva su libertad, permanecen imbuidos en una densa ilusión, día tras día.

jueves, 8 de marzo de 2012

Mi otra familia

Desde que leí algo acerca de los matrimonios dobles y triples, esto no ha dejado de resonar en mí, en sucesivos pensamientos; ya que, desde mucho antes de saber sobre esto, he tenido, muy a menudo, sueños nocturnos en los que convivo con una familia de hermosos amigos y amigas, bellas y sencillas personas todas ellas, que conocen el sutil arte de disfrutar de la vida. En estos sueños, a veces aparecemos paseando por las calles, o bien compartiendo un piso o una casa, en la que vivimos todos juntos, pero también revueltos. En estos sueños siempre, y repito, siempre, se respira una atmósfera agradable entre nosotras: festiva y alegre por el día, serena y amorosa por la noche. Entre nosotros, los miembros de la familia, nunca hay discusiones acaloradas, ni siquiera discusiones, ya que no nos tomamos las propias opiniones (ni las ajenas) tan en serio como para enzarzarnos en disputas banales; más bien bromeamos todo el tiempo, o disfrutamos del silencio entre charla y charla. Todos nos sentimos libres de ir y venir, de decir o callar, pero nunca de imponerle nuestro pensar o parecer a otro. Por la noche, cuando llega la hora de dormir, las conversaciones no suelen alargarse más de lo necesario en la sala de estar, ya que nos las llevamos al dormitorio. En estos sueños me paseo por los pasillos abriendo en silencio las puertas de las habitaciones, buscando el lugar, o quizá la o las personas con las que me apetece descansar esa noche, ya que a veces, esta o aquel, deciden dormir a solas, o quizá la familia se separa en grupos de dos, tres o cuatro personas para irse a la cama. Otras veces nos acostamos todos en la misma habitación. Es fantástatica la emoción que siento cuando al entrar en los dormitorios veo recostados en la penumbra, a veces durmiendo otras charlando en voz baja o en susurros, abrazados, o haciendo el amor, a los miembros de mi familia. Entonces encuentro mi lugar entre ellos, y me acuesto junto a la persona que iba buscando de dormitorio en dormitorio, y la abrazo con ternura. Cierro los ojos, con el pecho palpittante de amor y el corazón desbordante, gozoso de alegría. Nada me falta entre ellos; la tribu, mi otra familia.